martes, 9 de octubre de 2007

Todavía, la memoria alevosa


Aquel tiempo
que dejamos por muerto volvió en sí,
y me hirió mortalmente por la espalda.

La memoria alevosa
Cuchillo por la espalda,
Es como haberlo vivido ayer.

Y entre que sangre la memoria,
O no,
Que sangre. Y se haga río.

Y sus rápidos me devuelvan...

La sala a media luz
La charla a media voz
Los ojos a media pasión

La forma en que a medianoche,
Cada media palabra,
Se me humedecieron

Primero: las manos
Segundo: los ojos
Después: todo

Ángel González

5 comentarios:

Antero dijo...

Poco a poco me estoy acostumbrando a leer poesía, que era uno de mis puntos débiles porque me cuesta bastante entenderla.

Este poema es bonito aunque un poco triste. A veces vuelven recuerdos que pensamos que están enterrados...

Saludos

Thabitha dijo...

Hay que conseguir encontrar a tu poeta. Si estás empezando a leer poesía y no conocías a Ángel González, te recomiendo fervientemente que lo leas. Es mi poeta favorito y no es muy complicado de entender.
Un saludo!

Ulises dijo...

Los recuerdos que vuelven a traición y sobre seguro son a veces, si, cuchillos en la espalda maltratada por los latigazos de la vida.
No podemos elegir entre volver o no a esa charla a media voz, pero sin duda es mejor que esa herida sangre. Y no es privilegio de valientes, sino de aquellos que saben valorar lo vivido. Saborear esta vida, hasta la última gota amarga.
Personalmente diré que la gente que siente así, como este poeta en estas lineas, es la única capaz de enamorarme. Que le voy a hacer, no he aprendido a resistirme a quien se le humedezcan las manos al ser afligido por la Memoria Alevosa. Ni quiero aprenderlo.
Las rosas son hermosas. Pero solo si tienen espinas.

á xibela dijo...

Bonito poema.

Consuela dijo...

"Las rosas son hermosas. Pero sólo si tienen espinas"...

Vaya, Ulises, lo tuyo son las peregrinaciones y el sufrimiento. Ítaca no tiene encanto más que de lejos, entiendo...

Para mí, sin embargo, las rosas son siempre bonitas. Pero si son mías, me esfuerzo en quitarles las espinas. Así disfruto más al abrazarlas...