miércoles, 15 de diciembre de 2010

Ni memoria ni olvido

Ni memoria ni olvido

Yo quise olvidar, estoy seguro. Incluso
aceleré tanto los caballos lujosos de mi vida
que pude haber llegado más allá del olvido.
Pero si hay arte en olvidar, cuando el recuerdo
vuelve, no como nostalgia sino cual boca viva,
también ha de haber arte en no sucumbir
a esa trepidación de odio, tristeza y futuro
que es el recuerdo no deseado, aquel garfio
que resultó, a la postre, más potente que la fantasía.
Quise olvidar. Quise tapar al niño negro que fui,
a esas tardes tan tristes, a los días violentos,
al extraño odio de unos camaradas de piedra...
Quise habitar un palacio de olvido. Y no pude.
Afortunadamente, dioses, no he podido. Pues si
es un arte olvidar, también lo es (y terrible)
volver virgen a morder aquella gruta podrida.

Luis Antonio Villena

2 comentarios:

troyana dijo...

Qué bien descrita esa intromisión del recuerdo vivo que duele,que sobresalta,que nos pilla siempre de imprevisto con la guardia bajada.
biquiños

Thabitha dijo...

Es toda una lección a aprender.
Biquiños Troyana