viernes, 7 de septiembre de 2007

La Revista Negra. New Orleans for ever.


La revista negra ha estado este miércoles y jueves en Baluarte, dirigida por Jerôme Savary y con un elenco de bailarines, músicos y voces que ponían la piel de gallina en algunos momentos.

Un productor de espectáculos francés busca, entre los escombros de una Nueva Orleans destrozada por el Katrina, una bailarina negra que encarne el personaje de Joséphine Baker resucitando su Revista negra.

Bajo este hilo argumental, aprovecharán para hacer un mini-repaso por la historia de la esclavitud, de la dignidad de las personas, de la música negra y de la libertad. Cuando en el resto de países los negros eran apartados y discriminados, en Francia triunfó Joséphine Baker con una Revista Negra que en Pamplona causó grandes escándalos en 1930, con su falda de bananas.

La esclavitud se abolió, pero aún la tenemos de forma legal. Inmigrantes que llegan a nuestro país sin papeles y trabajan en unas condiciones pésimas, jóvenes que están empezando en el mundo laboral con contratos precarios sin poder exigir sus derechos como trabajadores porque serían despedidos inmediatamente, o no renovados. O la esclavitud capitalista, que nos hace perder nuestro tiempo de ocio trabajando como locos para poder pagar una “vida digna”, que lo único que hace es atarnos aún más con hipotecas y alienarnos como personas. Como dicen en la obra “Hermano, la esclavitud se abolió y yo sin enterarme. Eso tenían que habérmelo dicho.”

En su tiempo, Joséphine Baker causó grandes escándalos por su atrevida falda de bananas y salir medio desnuda a los escenarios. Hoy en día la cosa no ha cambiado tanto. Un desnudo en el escenario sigue causando escándalo y en muchos casos, desagrado. Seguimos teniendo las mentes cerradas a un arte diferente. Francia nos dio mil vueltas entonces, y nos las seguirá dando, porque nos estamos quedando estancados o dando pasos de tortuga.

Magníficos bailes y unas voces excelentes, acompañadas de músicos y unas imágenes que acompañaban la obra dotándola de intensidad. Pero de entre todas las voces me quedo con la de Allen Hoist, una auténtica voz de bluesman, que se te mete dentro del cuerpo casi sin darte cuenta.

1 comentario:

Pícaro dijo...

¡Hola Thabitha!

"Sorry" por no poder comentar antes...

Tiene pinta de ser muy interesante esta obra de la que hablas, personalmente todo lo referente a la europa de los años 20 y 30 me atrae de forma inusual...

Espero que vayas a ver esta obra de Jérôme Savary y que lo disfrutes por los dos, jeje

Un saludo