viernes, 1 de febrero de 2008

Entrevista a Thomas Bernhard

Hace poco que he descubierto a este autor, pero promete... Leyendo una entrevista que le hicieron 1987 me he encontrado algunas ideas muy interesantes que plasmo aquí. La entrevista es larga y he intentado reducirla lo máximo posible dejando cosas concretas que me han interesado especialmente, pero para ello he tenido que dejar fuera algunas también muy interesantes. Si os gusta, os animo a leerla entera en DDOOSS.

-Uno nunca sabe quién es. Son los demás los que le dicen a uno quién y qué es ¿no? Y como esto uno lo oye millones de veces en su vida, por poco que ésta sea larga, acaba por no saber en absoluto quién es. Todos dicen algo distinto. Incluso uno mismo está siempre cambiando de parecer.

-¿Hay seres de los que usted dependa, que tengan una influencia decisiva en su vida?
-Uno siempre es dependiente de las personas. No hay nadie que no dependa de algún ser. El hombre que estuviera siempre a solas consigo mismo acabaría hundiéndose al cabo de muy poco tiempo, se moriría. Yo soy de la creencia que para cada uno de nosotros existen seres decisivos.
[...]

-¿Cuándo tuvo usted alguna alegría por última vez?
-Uno se alegra cada día de seguir viviendo y de no estar todavía muerto. Esto constituye un capital inapreciable.
[...]
La curiosidad es el estímulo. Uno desea saber: ¿qué más falta aún? Es más interesante saber lo que ocurrirá mañana, que lo que está pasando hoy. Cuanto mayor se hace uno, más interesante se vuelve la vida. Tras la destrucción del cuerpo, la mente se desarrolla sorprendentemente bien.
Lo que más me gustaría es saberlo todo. Siempre trato de robar a la gente, de sacarle todo lo que lleva dentro. En la medida en que esto se puede practicar a escondidas. Cuando la gente se da cuenta de que la estás robando, entonces se cierra. Como cuando se ve a un sospechoso acercarse a la casa, se atranca la puerta. Aunque también se puede forzar la puerta, cuando no queda más remedio. Todo el mundo puede dejarse una ventana abierta en el desván. Esto puede ser muy estimulante.

-Sus ataques, principalmente contra el Estado y contra la Iglesia, son a menudo muy fuertes. En Extinción (Auslóschung) describe usted el catolicismo como «lo que destruye el alma del niño, lo que le asusta, lo que anega su carácter». Para usted, su país, Austria se ha convertido en «un negocio sin escrúpulos donde sólo se comercia con todo y donde todos estafan a todos por todo». ¿Escribe usted desde una posición de odio universal?
-Yo amo a Austria. Esto no se puede negar. Pero la estructura del Estado y de la Iglesia es tan horrible que sólo se puede odiarla.
Soy de la opinión que todos los países y todas las religiones, a la que se los conoce de cerca, son igual de horribles. Con el tiempo se descubre que la estructura es en todas partes la misma, tanto en las dictaduras como en las democracias; en el fondo, para el individuo son igual de horribles. Por lo menos vistas de cerca. Pero más vale no dejarse llevar y no proclamar este tipo de cosas, para que no me echen los perros.

-En sus libros, salvo contadas excepciones, no da usted una imagen muy favorable de la mujer. ¿Es un fiel reflejo de su experiencia personal?
-Sólo puede decir que, desde hace un cuarto de siglo, me relaciono exclusivamente con mujeres. No soporto a los hombres, ni las conversaciones de hombres. Me vuelven loco. Los hombres siempre hablan de lo mismo: de su profesión o de mujeres. Es imposible escuchar algo original en boca de los hombres. Las reuniones de hombres me son insoportables. Prefiero la cháchara de las mujeres. Para mí, las únicas relaciones provechosas han sido con mujeres. Después de mi abuelo, lo he aprendido todo con las mujeres. No creo haber aprendido nada de los hombres. Los hombres siempre me han puesto de mal humor. Curioso. Después de mi abuelo, se acabó, ni un hombre más. Siempre he buscado protección y salvación entre las mujeres, que también se han mostrado superiores a mí en muchas cosas. Y además saben dejarme en paz. Yo puedo trabajar rodeado de mujeres. En cambio, sería totalmente incapaz de producir nada en un entorno de hombres.

-¿Cree usted en la posibilidad de otra forma de existencia tras la muerte?
-No. Gracias a Dios no. La vida es maravillosa, pero lo más maravilloso es pensar que tiene fin. Este es el mejor consuelo que me guardo en la manga. Pero tengo muchas ganas de vivir. Siempre las he tenido, salvo en los momentos en que he acariciado la idea del suicidio.
[...]
Entonces aparece la mala conciencia. Los muertos le dejan a uno con un inmenso sentimiento de culpa.
Muchas veces, cuando se escribe, se tiene una sensación maravillosamente bella. Si además se puede compartir con alguien que sabe apreciarla y que sabe dejarle a uno en paz, es perfecto. Nunca he tenido mejor crítico que ella. Nada que ver con las tonterías de la crítica oficial que no profundiza. Esta mujer sacaba siempre una crítica fuerte, positiva, que me era útil. Ella me conocía a fondo. Con todos mis errores. Lo echo de menos.
Es una gran ventaja haber vivido esto una vez en la vida. Las cosas después ya no te afectan.
[...]
Esto es lo deprimente del destino del escritor: nunca consigues trasladar al folio lo que has pensado o imaginado; la mayoría se pierde durante el traslado. Lo que llegas a plasmar no es más que un pálido y ridículo reflejo de lo que habías imaginado. Esto es lo que más deprime a un autor como yo. En el fondo no puedes comunicarte. Lo que escribo nunca corresponde a lo que he imaginado.

4 comentarios:

antero dijo...

Tampoco conocía a este autor y me parece bastante interesante lo que cuenta en esta entrevista. Intentaré hacerme con algún libro suyo ¿Conoces alguno de él que sea especialmente recomendable?

Saludos

Thabitha dijo...

Pues yo he empezado con El origen. Es el primero de una saga de 6 libros que forman su autobiografía. Está bastante bien, pero tiene muchos más libros, lo que pasa es que no los he leído así que no puedo recomendar.
Saludos!

Anónimo dijo...

Thomas Bernhard es uno de los más grandes autores teatrales de finales del siglo XX, aunque tal vez en las librerías se encuentren más sus novelas...
La editorial Hiru teatro, ha publicado casi todo su teatro... Yo destaco personalmente... En la meta... El teatrero... o su dramalotte Comida Alemana...
También su novela el sobrino de Wittgenstein...
Si gusta T.Bernhard... seguramente gustaran otros dos autores cercanos a su modo de ver las cosas, o a su humor...
Dürrenmatt, y Frich. Del primero recomiendo una obra de teatro La visita de la vieja dama... y una novela... Griego busca a griega (muy divertida)... De Frisch... la novela Homo faber... y la novela Stiller.

lavitriolaca.blogspot.com

Jorge dijo...

Felicitaciones por el blog. Thomas Bernhard es un escritor EXTRAORDINARIO, "positivamente monstruoso". Algunos de sus libros pueden encontrarse en www.cuantolibro.com . Quisiera contactar a THABITHA, mi mail es jorgelmg@gmail.com (Florida, Uruguay)