viernes, 28 de marzo de 2008

'Dios' de Woody Allen


Hacía tiempo que no me reía tanto con una obra de teatro (será porque hacía tiempo que no veía una auténtica comedia...). En esta obra, los personajes de Woody Allen empiezan a pensar por sí mismos. Interpretan a dos griegos que están intentando encontrar un final a una obra, pero a la vez se dan cuenta de que son actores interpretando a actores... ¿Y si decidieran hacer lo que libremente quieren sin tener en cuenta el guión? ¿Qué le parecería al autor? ‘Oh, está bien, pero llámame luego para contarme cómo acaba’.

¿Somos todos actores de una inmensa obra de teatro creada por un Dios con un sentido del humor bastante negro? ¿Somos libres de tomar nuestras propias decisiones y de no seguir lo establecido, lo escrito?

Para empezar, yo soy atea ‘gracias a Dios’. Por lo tanto no acostumbro a plantearme estas cosas porque ya sé cuál es mi respuesta. Pero me parece muy divertida la idea de crear unos personajes que cobran vida y empiezan a vivir independientemente de ti, tomando sus propias decisiones. Imaginad que el lobo estepario de Herman Hess se rebelara contra su autor y decidiera ser feliz!! ‘Mira Herman, he pensado que ya estoy harto de vivir en soledad, incomprendido y marginado, así que he decidido que voy a ser uno más y me voy a poner a ver ‘Fama’ y ‘Gran Hermano’ para poder hablar con el resto de la gente.’ Bueno... quizá sea importante que haya un autor que mantenga el orden jaja.

La idea de crear un Dios para encontrar un sentido a nuestras vidas es tan fácil como el Deus ex machine de los griegos. Cuando no sabemos por dónde escapar, cuando no encontramos un sentido a todo esto... puf!, aparece Dios en su máquina y lo soluciona todo, le da un sentido a nuestra vida y algo por lo que seguir adelante.

Por eso en esta obra nos encontramos con una Blanche Dubois que, harta de su sufrimiento en ‘Un tranvía llamado deseo’ decide colarse en esta obra para que ese Dios milagroso le ayude.

De esta forma lo único que hacemos es convertirnos en personajes de una obra en la que está todo escrito, sin poder de decisión sobre sus vidas. ¿Queremos eso? ¿O preferimos decidir sobre nuestra vida, asumiendo las consecuencias de nuestros actos?


Mis felicitaciones a los actores que interpretaron esta magnífica obra ayer por la noche en el Teatro Gayarre, como colofón final a un maratón de teatro que duró cuatro horas y media, con un éxito que pocas veces se ve en el teatro.

2 comentarios:

Juan Cosaco dijo...

Creo que es más importante sentir que eres tú mismo a saber que lo eres; incluso aunque no lo seas y veas Fama y lo seas y lo veas. Qué lío.

Menuda mierda de bicicleta! jeje

Thabitha dijo...

Pues yo creo que un día de estos me meteré en una comedia griega para que venga un Deus ex machine y me solucione la vida, como Blanche Dubois jaja.
Humm... esa bici me recuerda a la mía.
Saludos!