lunes, 19 de enero de 2009

El señor de la guerra


Me preguntaba por qué los gobiernos (y entre ellos el nuestro, por supuesto) no hacían nada para frenar los ataques inhumanos de Israel a Gaza. Me parece tan obvio lo bárbaro de la situación, que no puedo comprender comentarios que me llegan de que Israel se defiende de los palestinos, que los palestinos son unos terroristas e Israel responde a esa violencia también con violencia... Claro, tenemos 1300 muertos palestinos frente a 13 israelíes, pero son los israelíes los que se defienden de los palestinos... 100 muertos palestinos por cada muerto israelí; eso es lo que valen unos y otros.

Pero a lo que iba, ¿por qué los gobiernos no hacen nada o hablan con la boca pequeña? Sencilla la respuesta: ¿cuántos gobiernos han vendido armas a Israel? Sabemos de EE.UU (no hay más que leer mi anterior post) y probablemente sea sencillo encontrar noticias de otros países. Pero ¿y el nuestro? Estas noticias no salen en los telediarios ni en los periódicos.

¿Con qué cara podemos defender la paz si vendemos armas a países en guerra? ¿Con qué cara podemos pedirle a Israel que cese los ataques contra Gaza si nosotros les hemos dado las armas?
España aumentó en el 2008 la venta de armas al ejército de Israel

Israel fue durante el primer semestre de 2008, seis meses antes de la invasión de Gaza, un buen cliente de la industria armamentística española. Así lo reconoce el propio Gobierno de Zapatero en su último informe sobre el control de comercio exterior de material de defensa y de doble uso remitido recientemente al Congreso de los Diputados por el Ministerio de Industria.

Según dicho documento, España exportó a Israel durante ese periodo material bélico por valor de 1.551.933 euros. La práctica totalidad, en concreto el 94,13%, tenía como destinatario a las
Fuerzas Armadas del Estado hebreo.

Estas cifras revelan un aumento considerable en la exportación de material de defensa a Israel por parte de España. De hecho, los 1.551.933 euros exportados en los primeros seis meses de 2008 superan ya el valor de todo el material bélico vendido al Estado hebreo durante 2007, cuando la entregas alcanzaron un importe total de 1.515.934 euros, según el informe sobre ese año que la secretaria de Estado de Comercio, Silvia Iranzo, entregó al Congreso el pasado mes de septiembre.

Y aquí pongo un fragmento del discurso de Gervasio Sánchez, al recoger el premio Ortega y Gasset de fotografía, en mayo de 2008

Es verdad que en la anterior legislatura se ha duplicado la venta de armas españolas al mismo tiempo que el presidente incidía en su mensaje contra la guerra y que hoy fabricamos cuatro tipos distintos de bombas de racimo cuyo comportamiento en el terreno es similar al de las minas antipersonas.

Es verdad que me siento escandalizado cada vez que me topo con armas españolas en los olvidados campos de batalla del tercer mundo y que me avergüenzo de mis representantes políticos.

Pero como Martin Luther King me quiero negar a creer que el banco de la justicia está en quiebra, y como él, yo también tengo un sueño: que, por fin, un presidente de un gobierno español tenga las agallas suficientes para poner fin al silencioso mercadeo de armas que convierte a nuestro país, nos guste o no, en un exportador de la muerte.

Israel ha aceptado la tregua y se va retirando poco a poco de Gaza. Gaza se queda sumida en los escombros de lo que alguna vez fue algo...

2 comentarios:

Neo dijo...

Efectivamente, aunque esas fábricas de armas no estarían activas sin personas que trabajaran en ellas. Lo mismo que los ejércitos no podrían funcionar sin gente que se aliste.
Pero para llegar a tener gente insumisa hace falta mucha Edukación.

JOSU dijo...

Educación y cultura solidaria. Sentir el dolor ajeno como propio a pesar de la distancia.
Gaza ha dejado al descubierto la insensibilidad de todos los gobiernos del mundo, hipotecados como están a sus reales amos: El dinero.
Y son esos gobiernos, los mismos que hemos votado. ¿Somos capaces de pasarles la factura? O realmente nos vemos impotentes. Hasta que no existan democracias reales, participativas, sociales... No semos mas que meros espectadores. Que no hablen en nuestro nombre.
Un abrazo.
Josu.