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sábado, 1 de febrero de 2014

Primer poema

No debo 
proclamar así mi dolor. 
Estoy alegre o triste y ¿qué importa? 
¿a quién ayudaré? 
¿qué salvación podré engendrar con un lamento? 
Y, sin embargo, cuento mi historia, 
recaigo sobre mí, culpable 
de las mismas palabras que combato. 
Paso a paso me adentro, 
preciosamente me examino, 
uno a uno lamento mis cuidados 
¿para quién, 
qué pecho triste consolaré, 
qué ídolo caerá, 
qué átomo del mundo moveré con justicia? 
Remotamente quejumbroso, 
remotamente aquejado de fútiles pesares, 
poeta en el más venenoso sentido, 
poeta con palabra terminada en un cero 
odiosamente inútil, 
cuento los caedizos latidos 
de mi corazón y ¿qué importa? 
¿qué sed o qué agobiante 
vacío llenaré de un vacío más fiero? 
Poeta, oh no, 
sujeto de una vieja impudicia: 
mi historia debe ser olvidada, 
mezclada en la suma total 
que la hará verdadera. 
Para vivir así, 
para ser así anónimamente 
reavivada y cambiada, 
para que el canto, al fin, 
libre de la aquejada 
mano, sea sólo poder, 
poder que brote puro 
como un gallo en la noche, 
como en la noche, súbito, 
un gallo rompe a ciegas
el escuadrón compacto de las sombras.

José Ángel Valente


jueves, 22 de noviembre de 2012

Ausencias


Supongo que lo que más duele es pensar en lo que fue y ya no es. Pensar en lo que se tuvo y se perdió. Nos seguimos aferrando a lo que fue en un tiempo pasado, que ahora creemos feliz, sin darnos cuenta de que todo ha cambiado… pero nosotros no. Seguimos anclados en lo que ya no es.

Ya nada es lo que era. Hemos perdido derechos que nos habían costado sudor, lágrimas y, en ocasiones hasta sangre, conseguir. Nos hemos ido acomodando en una monotonía que, de un día para otro, se ha resquebrajado y ahora no sabemos cómo actuar. Llevamos tanto tiempo sentados sin hacer nada, que ya no sabemos cómo ponernos en pie… Así que van pasando los días mientras vemos cómo se van perdiendo nuestros derechos, nuestro dinero, nuestro trabajo, nuestra familia, nuestros amigos… nuestra vida. Y lo único que hacemos es cruzar los dedos deseando que no nos perdamos nosotros también… y lo que no sabemos es que llevamos perdidos mucho tiempo.

Tus promesas se perdieron el mismo día que desapareciste de mi vida… Pero “en mi recuerdo existes y en mi memoria…”. Noto cada día el frío de tu ausencia encañonándome las entrañas. Y recuerdo lo bonito que fue tenerte a mi lado... caminar contigo.



Francisca Valenzuela - En mi memoria 


VIDA

Después de todo, todo ha sido nada,
a pesar de que un día lo fue todo.
Después de nada, o después de todo
supe que todo no era más que nada.

Grito ¡Todo!, y el eco dice ¡Nada!
Grito ¡Nada!, y el eco dice ¡Todo!
Ahora sé que la nada lo era todo.
y todo era ceniza de la nada.

No queda nada de lo que fue nada.
(Era ilusión lo que creía todo
y que, en definitiva, era la nada.)

Qué más da que la nada fuera nada
si más nada será, después de todo,
después de tanto todo para nada.

José Hierro



miércoles, 14 de septiembre de 2011

Happy birthday


¿Cómo será el mundo cuando no pueda yo mirarlo
ni escucharlo ni tocarlo ni olerlo ni gustarlo?
¿cómo serán los demás sin este servidor?
¿o existirán tal como yo existo
sin los demás que se me fueron?
sin embargo
¿por qué algunos de éstos son una foto en sepia
y otros una nobe en los ojos
y otros la mano de mi brazo?
¿cómo seremos todos sin nosotros?
¿qué color qué ruidos qué piel suave qué sabor qué aroma
tendrá el ben(mal)dito mundo?
¿qué sentido tendrá llegar a ser protagonista del silencio?
¿vanguardia del olvido?
¿qué será del amor y el sol de las once
y el crepúsculo triste sin causa valedera?
¿o acaso estas preguntas son las mismas
cada vez que alguien llega a los sesenta?
 
ya sabemos cómo es sin las respuestas
mas ¿cómo será el mundo sin preguntas?

Mario Benedetti


miércoles, 2 de febrero de 2011

Todos ustedes parecen felices

Todos ustedes parecen felices

…Y sonríen, a veces, cuando hablan.
Y se dicen , incluso,
palabras
de amor. Pero
se aman
de dos en dos
para
odiar de mil
en mil. Y guardan
toneladas de asco
por cada
milímetro de dicha.
Y parecen -nada
más que parecen- felices,
y hablan
con el fin de ocultar esa amargura
inevitable, y cuántas
veces no lo consiguen, como
no puedo yo ocultarla
por más tiempo; esta
desesperante, estéril, larga
ciega desolación por cualquier cosa
que -hacia donde no sé-, lenta, me arrastra.


Ángel González

jueves, 13 de enero de 2011

Vida

VIDA


Después de todo, todo ha sido nada,
a pesar de que un día lo fue todo.
Después de nada, o después de todo
supe que todo no era más que nada.

Grito ¡Todo!, y el eco dice ¡Nada!
Grito ¡Nada!, y el eco dice ¡Todo!
Ahora sé que la nada lo era todo.
y todo era ceniza de la nada.

No queda nada de lo que fue nada.
(Era ilusión lo que creía todo
y que, en definitiva, era la nada.)

Qué más da que la nada fuera nada
si más nada será, después de todo,
después de tanto todo para nada.


José Hierro, Vida

miércoles, 12 de enero de 2011

No te echo de menos

Con permiso, Señor Serrano...

Después de todo, ya no te echo de menos.
Porque eso es lo que pasa cuando el alma
se acostumbra
a la ausencia de un cuerpo.
Y sólo queda
esa melancolía de los viejos amantes,
cuando apenas consiguen
recordar cómo era
la caricia gloriosa, el temblor delicado
de un vientre, una palabra,
el gusto a la saliva
y esa muerte pequeña de cada madrugada.

Estoy hecho a tu ausencia. Lo mismo que si fuera
la tarea diaria para ganar el beso.
Igual que si estuviera
esperando unos labios sin parada.
Como si entrara en bares
donde sirven
el calor de tu piel con un chorrito
del limón del olvido.
Sabiendo que ya nada ha de juntarnos
el nombre y apellido de tu carne
con el hueso sin letras de mi cuerpo.

Ya no te echo de menos.
Sólo siento
de corazón en cuando
una suave nostalgia,
el miedo a que no seas.
Y entonces te recreo. ¿Cómo era,
tu blusa y tu sonrisa?
Si acaso, sueño mío, en este instante
añoro a una mujer
que no sé si existió. Y que no importa.

Rodolfo Serrano

martes, 11 de enero de 2011

In memoriam María Elena Walsh (1930 - 2011)



Como a sus vanas hojas
el tiempo me perdía.
Clavada a la madera de otro sueño
volaban sobre mí noches y días.

Poblándome de una
nostalgia distraída
la tierra, el mar, me entraban en los ojos
y por ociosas lágrimas salían.

Cuántos papeles ciegos
en la tarde vacía.
Qué multitud de imágenes miradas
como a través de una mortal llovizna.

Entorpecidas sombras
en vez de manos mías,
de tanto enajenarse en los espejos,
todo lo que tocaba se moría.

Memorias y esperanzas
callaban su agonía:
un porfiado presente demoraba
siempre las mismas ramas amarillas.

[...]

María Elena Walsh, Balada del tiempo perdido

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Ni memoria ni olvido

Ni memoria ni olvido

Yo quise olvidar, estoy seguro. Incluso
aceleré tanto los caballos lujosos de mi vida
que pude haber llegado más allá del olvido.
Pero si hay arte en olvidar, cuando el recuerdo
vuelve, no como nostalgia sino cual boca viva,
también ha de haber arte en no sucumbir
a esa trepidación de odio, tristeza y futuro
que es el recuerdo no deseado, aquel garfio
que resultó, a la postre, más potente que la fantasía.
Quise olvidar. Quise tapar al niño negro que fui,
a esas tardes tan tristes, a los días violentos,
al extraño odio de unos camaradas de piedra...
Quise habitar un palacio de olvido. Y no pude.
Afortunadamente, dioses, no he podido. Pues si
es un arte olvidar, también lo es (y terrible)
volver virgen a morder aquella gruta podrida.

Luis Antonio Villena

lunes, 12 de abril de 2010

Walking Around - Pablo Neruda

Sucede que me canso de ser hombre.
Sucede que entro en las sastrerías y en los cines
marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro
Navegando en un agua de origen y ceniza.

El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos.
Sólo quiero un descanso de piedras o de lana,
sólo quiero no ver establecimientos ni jardines,
ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.

Sucede que me canso de mis pies y mis uñas
y mi pelo y mi sombra.
Sucede que me canso de ser hombre.

Sin embargo sería delicioso
asustar a un notario con un lirio cortado
o dar muerte a una monja con un golpe de oreja.
Sería bello
ir por las calles con un cuchillo verde
y dando gritos hasta morir de frío

No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas,
vacilante, extendido, tiritando de sueño,
hacia abajo, en las tapias mojadas de la tierra,
absorbiendo y pensando, comiendo cada día.

No quiero para mí tantas desgracias.
No quiero continuar de raíz y de tumba,
de subterráneo solo, de bodega con muertos
ateridos, muriéndome de pena.

Por eso el día lunes arde como el petróleo
cuando me ve llegar con mi cara de cárcel,
y aúlla en su transcurso como una rueda herida,
y da pasos de sangre caliente hacia la noche.

Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas húmedas,
a hospitales donde los huesos salen por la ventana,
a ciertas zapaterías con olor a vinagre,
a calles espantosas como grietas.

Hay pájaros de color de azufre y horribles intestinos
colgando de las puertas de las casas que odio,
hay dentaduras olvidadas en una cafetera,
hay espejos
que debieran haber llorado de vergüenza y espanto,
hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos.

Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos,
con furia, con olvido,
paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia,
y patios donde hay ropas colgadas de un alambre:
calzoncillos, toallas y camisas que lloran
lentas lágrimas sucias.

Pablo Neruda

viernes, 4 de septiembre de 2009

Futuro

Con permiso señor Serrano, porque me parece realmente hermoso y porque, para variar, consigue decir lo que llevo dentro con la mejor poesía...

Vendrá el futuro a verte cualquiera de estos días,
Y tendrás en las manos lo que nunca tuvimos:
Las esperanzas de un mundo con los mares azules,
Sin fieros huracanes o desbordados ríos.

No habrá hombres que mueran sin panes ni milagros
Y en la pared de enfrente leerás que hay escrito
Un saludo de paz, un buenos días, un pájaro
Con las alas abiertas para volar sin tino.

Las guerras y las hambres van a quedar proscritas.
Declarara el gobierno que queda prohibido,
Por ejemplo, decir la palabra extranjero,
Frontera, territorio, pasaporte o enemigo.

Y será obligatorio escribir poesías,
Y la palabra amor, como si fuera vino,
Tendremos que beberla suave y gozosamente
Con cada trozo de pan partido y compartido.

Vendrá el presente a verte con hambre de futuro,
Ese futuro incierto que algún día intuimos
Y que tu harás cercano, mas humano y abierto,
Mas real, mas igual y mas justo y mas limpio.

Rodolfo Serrano.

viernes, 28 de agosto de 2009

Canto de lobos



Ven, mi niña,
A los cantos de los lobos
No les tengas más miedo
Del que tienes a sus hermanos.
Tú también eres criatura hambrienta
Y la sangre te hierve, como a mí,
Tras los ojos.

Juntas sacaremos los dientes
A la noche blanca
Y espantaremos las sombras
Que nos aguardan
Bailando desnudas
Al pie de las fieras


Ana Vanessa Gutiérrez

sábado, 30 de mayo de 2009

Cumpleaños

Yo lo noto: cómo me voy volviendo
menos cierto, confuso,
disolviéndome en el aire
cotidiano, burdo
jirón de mí, deshilachado
y roto por los puños.
Yo comprendo: he vivido
un año más, y eso es muy duro.
¡Mover el corazón todos los días
casi cien veces por minuto!

Para vivir un año es necesario
morirse muchas veces mucho.

Ángel González.

viernes, 22 de mayo de 2009

El telar de Penélope


En este poemario, Margarita Leoz nos muestra la otra cara de la Odisea. No la del Ulises heroico y viajero deseoso de llegar a su hogar con su amada. Sino la de Penélope, esposa de Ulises que espera a su ser querido. Durante todo el libro, la protagonista teje y desteje emociones contradictorias, tristes, violentas, amor, odio, esperanza y desilusión... Emociones provocadas por la espera del ser querido que no acaba de llegar y cuya ausencia alimenta ilusiones, imaginaciones y frustraciones.

"En La Odisea Ulises regresa y se reencuentra con Penélope, que durante todo ese tiempo ha mantenido su fidelidad. Pero en mi obra ella vive esa espera de una manera mucho más destructiva, y el final es la desolación. He recreado a una Penélope mucho más guerrera, que se rebela contra los designios, contra su marido, contra la ausencia".

Esta obra literaria fue la ganadora de los Encuentros de Jóvenes Artistas 2007 del Gobierno de Navarra y fue publicada en diciembre del 2008 por la editorial Calambur de Madrid.

“Todavía no, pero llegará
un día
en que vaya
de un lado a otro con tu nombre
atrapado en una jaula.

Será lo único de ti
Que no se oponga a mi resistencia."

lunes, 18 de mayo de 2009

Mario Benedetti

Otro más... otro grande que se va. Demasiado en poco tiempo. Aquí dejo en su honor un poema suyo que me encanta, uno de tantos, recitado en 'El lado oscuro del corazón'.

"No te salves" - Mario Benedetti

Montevideo, Septiembre 1920 - Mayo 2009

jueves, 16 de abril de 2009

Pequeñas alegrías del día a día

Recibo un mensaje en el móvil. Eres tú diciéndome que mi libro ha llegado. Me acerco después de trabajar porque me apetece verte después de una semana fuera. Sigues serio como siempre, y te resguardas detrás del mostrador utilizando el ordenador como escudo protector de mis ojos escrutadores. No consigo que alces la mirada para verme, pero no importa, porque lo vuelvo a intentar pidiéndote un libro más. ¿Y si no me miras? Qué importa, porque ya tengo en mis manos el último libro de Manuel Rivas, en castellano, en catalán, en euskera... ¡en gallego! Me enamoro otra vez más de este gran autor que sabe cómo tocarme la fibra con cada uno de los poemas que consiguen que desaparezca la nieve de cualquier corazón haciéndolos arder (mejor que los libros). Éste libro incluye un CD... con su voz. Ya está, ya soy feliz por hoy. ¿Y si no me miras? Qué más da, si te he encargado otro libro y dentro de una semana volveré a verte. No sabes que no los leo porque no tengo tiempo, y no sabes que ya no me queda espacio para tantos libros. Pero seguiré yendo cada semana, fiel a mi cita contigo.

“La nieve es un abrigo dónde late la primavera, dónde está la memoria adormecida". “Escribir es un deshielo dónde vas describiendo cosas que antes no se veían, pero estaban ahí".




martes, 14 de abril de 2009

Provocación



Tengo los pies ateridos de frío,
Lo dices siempre,
Y te quejas de que no me queda sangre.

Tomas mis manos
Y te burlas de que están heladas...

Atrévete ahora a tocarme el corazón.


Ana Vanessa Gutiérrez

viernes, 6 de marzo de 2009

Invitación al olvido sin culpa

Me he arrancado el corazón
Y lo he puesto al trasluz,
Así, con mis propias manos,
Estaba roto, muy roto, y calvo, claro.
Lo he pesado y lo he metido,
Más o menos en mi puño
Y unos doscientos cincuenta gramos,
Es un buen filete, he pensado.
Así que me he hecho un sofrito,
Con su aceite, su cebollita, su tomate,
Me he apañado una botella de vino
Y me lo he merendado.
Me he quitado un peso de encima
Y ya no me duele nada ¿saben?,
De modo que pueden olvidarse de mí si quieren,
Mentirme, fallarme, dejarme plantada,
Decirme que no me quieren ver:
Ya no hay nada que puedan romperme.



Carmen Beltrán Faces

sábado, 20 de diciembre de 2008

Aunque tú no lo sepas

Como la luz de un sueño,
que no raya en el mundo pero existe,
así he vivido yo
iluminado
esa parte de ti que no conoces
la vida que has llevado junto a mis pensamientos...

Y aunque tú no lo sepas, yo te he visto
cruzar la puerta sin decir que no,
pedirme un cenicero, curiosear los libros,
responder al deseo de mis labios
con tus labios de whisky,
seguir mis pasos hasta el dormitorio.

También hemos hablado
en la cama, sin prisa, muchas tardes
esta cama de amor que no conoces,
la misma que se queda
fría cuando te marchas.

Aunque tú no lo sepas te inventaba conmigo,
hicimos mil proyectos, paseamos
por todas las ciudades que te gustan,
recordamos canciones, elegimos renuncias,
aprendiendo los dos a convivir
entre la realidad y el pensamiento.

Espiada a la sombra de tu horario
o en la noche de un bar por mi sorpresa.
Así he vivido yo,
como la luz del sueño.

Luis García Montero



sábado, 15 de noviembre de 2008

Trágica historia con final feliz

Cuando tu corazón va más rápido que el del resto del mundo, a la gente no le gusta oírlo, le intranquiliza, le muestra lo que no quiere ver.

Pero hay que seguir insistiendo, porque igual llega un día en el que ya no puedan vivir sin él.

El mundo está lleno de pájaros enviados para mostrarnos las cosas que no vemos. Porque, como dice Aute, animal viene de ánima (alma), y por lo tanto los animales son los únicos que tienen alma, mientras que el hombre tan solo es una bestia.

"Cómo has podido, Tú, Anima pura, crear al animal humano a tu imagen y semejanza y permitir que se transfigure en esa bestia que me mira en el espejo cada mañana. Dí, Diós"
Luis Eduardo Aute

Trágica historia con final feliz - Regina Pessoa

viernes, 24 de octubre de 2008

Donde fuiste feliz alguna vez

Por generosidad de Jorge Miguel, aquí dejo este hermoso poema de Félix Grande para que vosotros también lo disfrutéis tanto como yo:

Donde fuiste feliz alguna vez
no debieras volver jamás, el tiempo
habrá hecho sus destrozos, levantando
su muro fronterizo
contra el que la ilusión chocará estupefacta.
El tiempo habrá labrado,
paciente, tu fracaso
mientras faltabas, mientras ibas
ingenuamente por el mundo
conservando como recuerdo
lo que era destrucción subterránea, ruina.


Si la felicidad te la dio una mujer
ahora habrá envejecido u olvidado
y sólo sentirás asombro,
el anticipo de las maldiciones.
Si una taberna fue, habrá cambiado
de dueño o de clientes
y tu rincón se habrá ocupado
con intrusos fantasmagóricos
que con su ajenidad te empujan a la calle, al vacío.
Si fue un barrio, hallarás
entre los cambios del urbano progreso
tu cadáver diseminado.


No debieras volver jamás a nada, a nadie,
pues toda historia interrumpida
tan sólo sobrevive
para vengarse en la ilusión, clavarle
su cuchillo desesperado,
morir asesinado.

Mas sabes que la dicha es como un criminal
que seduce a su víctima
que la reclama con atroz dulzura
mientras esconde la mano homicida.
Sabes que volverás, que te hallas condenado
a regresar, humilde, donde fuiste feliz.
Sabes que volverás
porque la dicha consistió en marcarte
con la nostalgia, convertirte
la vida en cicatriz;
y si has de ser leal, girarás errabundo
alrededor del desastre entrañable
como girase un perro ante la tumba
de su dueño... su dueño... su dueño...

Félix Grande



Quique González - Rompeolas