miércoles, 12 de noviembre de 2008

Ya ves

Siguen muriendo inmigrantes en su intento desesperado por alcanzar una vida mejor.
15.000 pisos están desocupados tan solo en Pamplona y su comarca mientras se prevé construir 19.000 más y aún así sigue habiendo personas que no podemos acceder a una.
El paro sigue aumentando en período de crisis dejando a familias enteras sin saber cómo salir adelante.
Aumentan los visitantes a los comedores de beneficencia. Y uno de cada cinco hogares españoles viven por debajo del umbral de la pobreza.
Con poco más de un tercio de lo que nuestro gobierno ha destinado a ayudar a los bancos se podría acabar con el hambre en el mundo según la cumbre contra el hambre de Roma, celebrada el pasado mes de junio.
En las guerras sigue habiendo muertos de primera y muertos de segunda.

Y yo, ya ves, me canso de ser un ser humano, de ver todo esto y de seguir adelante.


lunes, 10 de noviembre de 2008

Despierta

Hace un tiempo conocí a este cantautor y desde entonces me he enganchado. Así que hoy os lo pongo aquí para que vosotros también lo conozcáis. Es Alejandro Filio.

¡Si de pequeña me hubieran despertado así, habría ido con más ilusión al colegio!


jueves, 6 de noviembre de 2008

El ratoncito feroz

“El ratoncito feroz. Disney o el fin de la inocencia”, firmado por H. A. Giroux, nos presenta la realidad de la factoría Disney. Disneyworld se vende como un lugar seguro, protegido, hermoso, “ofrece a sus clientes una historia sin clases, conflictos o delito, un mundo de consumo constante, un supermercado de la diversión”. Pero para ello borran de la historia las partes negativas, los conflictos.

En sus empresas la política de trabajo se basa sobre el principio fundamental de que no debe parecer que estás trabajando. Es decir, debes sonreír, aparentar ser feliz (aunque no lo seas), mostrar al mundo lo mejor, lo más bonito. Cuidan el modo de vestir al límite. Intentan dar la imagen de una familia para sus empleados. Sin embargo, luego no dudan en tratarlos como auténticos delincuentes y darles una patada a la hora de echarles. “Mickey Mouse goes to Haití” es un documental sobre la explotación de los trabajadores en factorías contratadas por Disney, donde se pueden ver estas prácticas.

Disney creó su pequeña sociedad idílica en Celebration, una ciudad en la que consiguió incluso tener sus “leyes” independientes.

Celebration se plantea como objetivo la realización del ideal de Walt de la ciudad del futuro... Con Celebration estamos devolviendo algo a las personas. Tratamos de iluminar el camino para mejorar la vida de la familia americana, la educación y la salud”. (Bob Shin, Vicepresidente de Disney).

En Celebration todo gira en torno a una autoridad central, todo es perfecto, todo está cuidado hasta el más mínimo detalle. Eso sí, no se permite la entrada ni a negros ni a “gente indeseada”, “la única esfera pública viable es fundamentalmente la clase media blanca”. Es un asilamiento social en el que les permiten no ver o pensar sobre el sufrimiento humano.

En esta ciudad, Disney también pone escuelas y una universidad, con lo que consigue ampliar su control sobre los niños como mercado potencial. En esta educación priman la “adquisición de conocimientos técnicos sobre el pensamiento crítico y ético” formando “estudiantes y trabajadores entrenados para adaptarse al mundo más que para transformarlo”.

En sus películas Disney nos muestra una realidad totalmente distorsionada e interesada. Y lo que es peor, se lo muestra a los niños. En películas como Aladdin o El Rey León se ve claramente el racismo que difunden, mostrándonos a los malos de Aladdin como árabes con acento, barbas largas y caras malas, mientras que el bueno de Aladdin y la princesa salen con rasgos totalmente occidentalizados y hablando el idioma perfectamente sin ningún tipo de acento. En El Rey León los animales malos son los más oscuros y hablan con una jerga negra de barrio. Enseñan a los niños una sociedad racista, machista y basada en la estética. Ocultan partes importantes (y crueles) de la historia de América. Walt Disney llegó incluso a colaborar con los servicios secretos de Estados Unidos, quienes le pedían que promoviera en sus películas un sentimiento anticomunista y fomentara el patriotismo americano.

Disney se ha convertido en una empresa con un gran poder sobre los niños, manipulándoles para conseguir en un futuro lo que quieran de ellos y para conseguir futuros clientes consumistas. Y si queremos evitarlo “educadores, padres, grupos comunitarios y otros deberán poner en cuestión las estructuras de poder corporativo existentes para convertir la democratización de la cultura mediática en algo central [...] Hay que arrebatar la propiedad a los gigantes mediáticos y distribuir estos recursos entre muchos destinatarios para hacer a la cultura mediática difusa y responsable”

miércoles, 5 de noviembre de 2008

viernes, 24 de octubre de 2008

Donde fuiste feliz alguna vez

Por generosidad de Jorge Miguel, aquí dejo este hermoso poema de Félix Grande para que vosotros también lo disfrutéis tanto como yo:

Donde fuiste feliz alguna vez
no debieras volver jamás, el tiempo
habrá hecho sus destrozos, levantando
su muro fronterizo
contra el que la ilusión chocará estupefacta.
El tiempo habrá labrado,
paciente, tu fracaso
mientras faltabas, mientras ibas
ingenuamente por el mundo
conservando como recuerdo
lo que era destrucción subterránea, ruina.


Si la felicidad te la dio una mujer
ahora habrá envejecido u olvidado
y sólo sentirás asombro,
el anticipo de las maldiciones.
Si una taberna fue, habrá cambiado
de dueño o de clientes
y tu rincón se habrá ocupado
con intrusos fantasmagóricos
que con su ajenidad te empujan a la calle, al vacío.
Si fue un barrio, hallarás
entre los cambios del urbano progreso
tu cadáver diseminado.


No debieras volver jamás a nada, a nadie,
pues toda historia interrumpida
tan sólo sobrevive
para vengarse en la ilusión, clavarle
su cuchillo desesperado,
morir asesinado.

Mas sabes que la dicha es como un criminal
que seduce a su víctima
que la reclama con atroz dulzura
mientras esconde la mano homicida.
Sabes que volverás, que te hallas condenado
a regresar, humilde, donde fuiste feliz.
Sabes que volverás
porque la dicha consistió en marcarte
con la nostalgia, convertirte
la vida en cicatriz;
y si has de ser leal, girarás errabundo
alrededor del desastre entrañable
como girase un perro ante la tumba
de su dueño... su dueño... su dueño...

Félix Grande



Quique González - Rompeolas

martes, 14 de octubre de 2008

Caótica Ana

Ana es una y son 2000. Dos mil veces ha vivido y dos mil veces ha muerto. A través de sus muertes intenta averiguar quién es y dar un sentido a su vida. Ese es su caos. Pero a veces el dolor es tan grande que prefiere cerrar los ojos y no ver. Intenta vivir el presente, pero mientras no entienda su pasado y lo acepte, no podrá cerrar esas heridas que le impiden seguir adelante y dar un sentido a su vida.

Ana vive en una caverna, con su padre. Una caverna que le protege del mundo al más puro estilo platónico, pero un día tiene que salir de ella y verlo frente a frente. Poco a poco irá despertando el sufrimiento vivido en otras vidas. Y descubrirá que “morir llena, no vacía”. Sus pinturas son su muro de protección, puertas cerradas que irá abriendo poco a poco, durante la cuenta atrás de una hipnosis. 10, 9, 8... 1.

“Caótica Ana es una historia contra la tragedia, conducida por la fuerza del optimismo y la necesidad de ser feliz de su protagonista".

Acabará convirtiéndose en una Ana que ha muerto, siempre de forma trágica, y ha vuelto a la vida con la experiencia de lo aprendido en otras vidas. Vuelve a la vida para engendrar un ejército de hombres buenos que acaben con el dolor sufrido a lo largo de los años de historia y que aún queda por sufrir. Porque ella es la diosa de la vida que lucha por las mujeres (la vida) contra los hombres (la muerte), “Hay que mandar a la mierda este mundo de machos que nos tiene a todos podridos por dentro”.

“Aunque me mates dos mil veces volveré a nacer”



Caótica Ana, dirigida por Julio Medem y protagonizada por Manuela Vellés, Bebe Rebolledo y Ash Newman entre otros.

viernes, 10 de octubre de 2008

Bolsillos

Siempre me ha gustado acumular pequeños objetos que me he ido encontrando a lo largo de mi vida, bien por su belleza, su originalidad, su valor sentimental o su peculiaridad, o simplemente porque me apetecía. Una concha de la playa de Salinas con los bordes perfectamente redondeados por los golpes de las olas, una piedra con una forma original, un mechero que alguien me regaló, cartas, muchas cartas, un jabón en forma de rosa que me trajeron desde Bulgaria, el ticket del Museo de Bellas Artes de A Coruña o la camiseta de mi viejo colegio, firmada por todos los que fueron mis compañeros...

Hoy me he dado cuenta de que todas las piedras que he ido guardando en mis bolsillos a lo largo de estos años pesan ya demasiado para poder dejarme avanzar. Los pasos se hacen cada vez más duros. Pero a lo lejos he visto dragones verdes dispuestos a ayudarme a volar. Cogeré un puñado de piedras de mis bolsillos y las dejaré atrás mientras me agarro a las alas de un dragón verde y “diciendo adiós diré qué pena, qué pena...”.

Pero hay que seguir hacia delante ¿no?



Pedro Guerra - Bolsillos