lunes, 28 de abril de 2008

La chica del café

La chica del café es una historia de amor y de principios. David Yates dirige esta película con la cumbre del G8 como telón de fondo.

Lawrence (Bill Nighy) es un funcionario que dedica su vida a su trabajo. Tímido e inseguro, un día comparte mesa en un café con Gina (Nelly MacDonald). Tras una breve conversación (el tiempo imprescindible para tomar un café y marcharse de nuevo al trabajo) Lawrence se lanza a ir más allá con esta joven.

En Reykjavic se va a celebrar la cumbre del G8. Los 8 más poderosos se juntarán para especular con su poder. Lawrence invita a Gina para que le acompañe y será así como ella irá viendo muy de cerca las injusticias que nos rodean cada día y por las que, aquellos que realmente pueden, no hacen nada.

Cuando no tienes nada, no puedes perder nada. Todo el valor que le falta a Lawrence para hacer aquello que le gustaría, le sobra a Gina que no se cortará ni un pelo en decir las cosas tal como son, sin diplomacias, sin delicadezas y sin importarle lo que pueda perder con ello. Pero... ¿es capaz una sola persona de cambiar algo?

A veces hay que arriesgarse por aquello en lo que de verdad creemos, sin miedos. Porque quizá... quién sabe, quizá podamos lograrlo!


domingo, 27 de abril de 2008

Alta Fidelidad

John Cusack en 'Alta Fidelidad'

Aún sigo haciéndome la misma pregunta. ¿Realmente elijo yo escuchar música triste cuando estoy deprimida, o es que me deprimo por escucharla? La influencia que tiene el arte en nuestros sentimientos es más fuerte de lo que pensamos...

Pero en todo este tiempo he aprendido una cosa: las ganas de cortarse las venas son directamente proporcionales a las veces que escuches a Los Secretos. Así que para contrarrestar, aquí va algo un poco más animado.



Joey Ramone - What a Wonderful World

miércoles, 23 de abril de 2008

Top Five de libros

Haciendo un pequeño homenaje a Nick Hornby y aprovechando que es el día del libro, aquí dejo mi Top Five de los libros que me compraría hoy (mañana serán otros, pasado otros... y así hasta llevarme a la ruina o a la falta de espacio...).

- ‘La insoportable levedad del ser’ de Milan Kundera. Leído y releído pero por no sé qué extraña razón, falta en mi biblioteca.

- ‘Once tipos de soledad’ de Richard Yates. Un día apunté este título y se ha ido quedando apartado hasta resurgir hoy. Tiene buena pinta pero... quién sabe. Tendré que leerlo.

- ‘No tengo boca y debo gritar’ de Harlan Ellison. No soy una devota de la ciencia ficción, pero de vez en cuando se escapan cosas interesantes. Esta debe de ser una de esas. Un libro de relatos de los cuales me ha llamado la atención precisamente el que da título al libro.

- ‘Odiseo y Penélope’ de Mario Vargas Llosa. Me gusta el modo de escribir de Vargas Llosa. Es sencillo, agradable y casi ni te das cuenta de que ya te has terminado el libro. Pero si además me cuenta una historia como la de Odiseo y Penélope... perfecto. Algo de teatro había que meter en la cesta.

- ‘Ulyses’ de James Joyce. Todo un clásico que debo tener en mi biblioteca, a ser posible en tapas duras (me gustan los libros de tapas duras).

Una buena mezcla de personas, comportamientos, psicologías y viajes tanto físicos como emocionales. Este es mi Top Five de hoy.

martes, 15 de abril de 2008

Individualismo

Vivimos en una sociedad individualizada, donde el ser humano está solo, y sin embargo no me acostumbro a vivir sola. Paradójicamente esta sociedad no colabora para que el individuo logre saciar sus necesidades básicas, sino que para ello necesita de alguien con quien compartir gastos y dificultades. Entonces... ¿cómo sobrevivir en esta jungla?

Nos enseñan la necesidad de comunicarnos, de expresarnos, de abrirnos. Pero todo esto solo nos sirve para lanzarlo al aire porque no hay una persona para recibirlo. Y luego se extrañan de que las nuevas tecnologías predominen cada vez más entre las nuevas generaciones. Tecnologías que tan solo dejan patente la individualización del ser humano. Que tan solo son una necesidad de la persona por interrelacionarse aunque sea a través de una máquina y con completos desconocidos. Son los objetos que permiten que saciemos esas ansias de comunicación. Pero que a la vez nos incomunican. Si son buenas o malas aún no lo sé. Pero de momento es una alternativa a esta sociedad en la que cada uno vive dentro de su propia burbuja insonorizada que no le permite ni oír al que tiene al lado ni ser escuchado por el que está fuera. Una burbuja cuyo cristal es la vida que llevamos cada día, una vida de estrés, de prisas, de demasiadas cosas por hacer y poco tiempo para hacerlas, un cristal que no nos permite ver más allá de nuestro propio día y de nuestra propia vida.

Cada día cojo mi mazo para poder romperlo aunque solo sea un poquito. Cada día me lío a golpes con ese maldito cristal que me aísla del resto de la gente.

martes, 8 de abril de 2008

Autobús de la memoria


Un autobús contra el silencio, cargado de voces e imágenes. Porque la memoria es necesaria, es imprescindible.

http://www.autobusdelamemoria.org/




jueves, 3 de abril de 2008

Canteca de Macao

Canteca de Macao, todo un descubrimiento. Gracias Alex. Un grupillo muy peculiar, con fusión de rumba, reggae, palos de flamenco y ska. Una mezcla explosiva que suena fenomenal y unas letras que no dejan indiferente. Nadie se salva de sus garras. Dicen las cosas a la cara, sin contemplaciones y con ritmo.

Os podéis descargar su música desde su web, sin tener el temor de estar violando los derechos de autor, porque nos la ceden gustosamente. Al que le haya gustado, este sábado 5 de abril estarán en concierto en Pamplona. Vamos allá!!!

domingo, 30 de marzo de 2008

Si nadie habla de las cosas que importan


Jon McGregor nos describe en ‘Si nadie habla de las cosas que importan’ un barrio cualquiera en un día cualquiera. Niños que juegan por las calles, parejas que celebran su amor, estudiantes que recogen sus cosas para embarcarse en el mundo laboral, jóvenes despertando de una noche de fiesta... Personas cotidianas, como tú, como yo, como cualquiera de nosotros. Pero un accidente cambiará ese día.

Varios años después, una mujer lo recuerda. Su situación ahora ha cambiado, su vida presenta unas decisiones y cambios importantes que tendrá que ir asumiendo. Serán unas fotos sacadas por un vecino suyo las que le enseñen lo importante de gestos cotidianos. Lo especial de cada una de esas personas. Las cosas importantes que nunca se han dicho. Un nombre no preguntado, un teléfono sin pedir, saludos a personas de las que no sabes apenas nada, gente que vive alrededor tuya y por la que nunca te has preocupado. Y de cómo a veces nos callamos precisamente las cosas que más nos importan, por miedo a hacer daño a los demás, o a no ser entendidos o a ser juzgados, o simplemente por falta de valor.

“Creo que confiaba en que ella notara que algo no iba bien sin que yo tuviera que decírselo, que yo le hablase de mis zapatos nuevos y ella me preguntara bueno ¿y qué me estás preguntando en realidad?”
Las historias que se nos cuentan en este libro se suceden como las fotografías de la caja. Porciones de diferentes vidas en un día que marcó un antes y un después en la vida de la protagonista.

Es un libro cargado de poesía y en el que se remarcan los pequeños gestos, tan importantes, y de los que nunca se hablan. Pequeños detalles que pasan desapercibidos en el día a día, pero que están ahí y de los que se debe hablar porque realmente importan.

“Todos los correos electrónicos que recibo estos días empiezan con lo siento pero he estado muy ocupado; y no entiendo cómo podemos estar tan ocupados y no tener nada que contarnos”.

Esta es la primera novela de Jon Mcgregor, un joven escritor que con tan solo 26 años se convirtió en el candidato más joven al premio Booker por este libro.

“Él dice, hija mía, y todo el amor que tiene está encerrado en su tono de voz cuando pronuncia esas dos palabras, dice hija mía siempre tienes que mirar con los dos ojos y escuchar con las dos orejas. Dice éste es un mundo muy grande y hay muchas, muchas cosas que podrías perderte si no estás atenta. Dice pasan cosas importantes a todas horas, ante nuestras narices, pero tenemos en los ojos como las nubes que tapan el sol y nuestras vidas son más pálidas y pobres si no las vemos por lo que son.
Él dice, si nadie habla de las cosas que importan ¿cómo pueden llamarse importantes?”.