viernes, 11 de febrero de 2011

Instrucciones para salvar el odio eternamente

Ismael Serrano - Instrucciones para salvar el odio eternamente

sábado, 5 de febrero de 2011

Uprising

Muse - Uprising

miércoles, 2 de febrero de 2011

Todos ustedes parecen felices

Todos ustedes parecen felices

…Y sonríen, a veces, cuando hablan.
Y se dicen , incluso,
palabras
de amor. Pero
se aman
de dos en dos
para
odiar de mil
en mil. Y guardan
toneladas de asco
por cada
milímetro de dicha.
Y parecen -nada
más que parecen- felices,
y hablan
con el fin de ocultar esa amargura
inevitable, y cuántas
veces no lo consiguen, como
no puedo yo ocultarla
por más tiempo; esta
desesperante, estéril, larga
ciega desolación por cualquier cosa
que -hacia donde no sé-, lenta, me arrastra.


Ángel González

viernes, 21 de enero de 2011

No such thing


No such thing, de Hal Hartley (2001), nos cuenta la historia de un monstruo que habita en un lugar alejado en la fría Islandia. Este monstruo vive desde que la humanidad existe, sembrando el miedo y matando a todo aquél que se pone a su alcance. Pero ha llegado a un momento en el que se ha cansado de esa triste vida. Quiere morir, pero no sabe cómo. Un ser capaz de matar a todos es incapaz de matarse a sí mismo, porque es inmortal. Solo un científico al que han encerrado por considerarle loco, tiene la fórmula para acabar con él.

Beatriz es una joven reportera a la que la vida le ha quitado todo lo que tenía: su madre murió siendo ella muy joven, no conoce a su padre, y su novio es un cámara que ha ido en busca del monstruo de Islandia y que aún no ha vuelto. Sin nada más que perder, decide ir a buscarle. En el camino, por si aún no hubiera sufrido bastante, su avión se estrella siendo ella la única superviviente. Su personaje demuestra fuerza (o falta de sentimiento ya que su rostro no expresa ni dolor, ni pena, ni alegría). De forma inconsciente o valiente, según como cada uno quiera tomárselo, emprende camino hasta el pueblo donde vive el monstruo para preguntarle si ha matado a su novio. El monstruo, sorprendido por la ingenuidad de Beatriz, le pedirá ayuda para poder matarse. Será entonces cuando ambos emprendan una aventura totalmente surrealista para encontrar al científico que les podrá ayudar.


Se creará un auténtico reality show alrededor de la figura del monstruo y la joven Beatriz, se le examinará, se le pondrá a prueba, se le utilizará como un animal de feria, se jugará con él, hasta el punto de llegar a darnos verdadera lástima. Al final, ese monstruo no es más que lo que todos hemos creado, es el producto de la propia humanidad, consecuencia de sus crueldades, envidias, lujurias y egoísmos. Hal Hartley nos enseña al monstruo que todos podemos llegar a ser y al que podemos llegar a crear.


El personaje de Beatriz me ha parecido realmente cómico. Supongo que la carencia de expresión emotiva por su parte y el cúmulo de desgracias verdaderamente surrealistas hacen que te lo tomes con un humor algo sarcástico. Además, resulta bastante difícil creer en la existencia de un personaje tan ingenuo y “bueno”. Destaco en este sentido la escena en la que el monstruo le pregunta si no va a intentar matarle por ser tan cruel y perverso y ella le dice que tendrá que ser primero juzgado y, si realmente es culpable, entonces cumplirá su condena. Solo a una niña ingenua se le ocurre hablar de justicia a un monstruo… ¿o quizá no?


El personaje del monstruo, en cambio, es más teatral. Gestos exagerados, gritos al cielo clamando su desgracia… A veces tierno, a veces patético, a veces cómico… pero en ningún momento terrorífico.


En definitiva, es un cuento de ficción con una clara moraleja final quizá demasiado moralista.



miércoles, 19 de enero de 2011

Las vidas posibles de Mr. Nobody


Año 2092. La humanidad es inmortal y solo queda un ser mortal sobre la tierra: Nobody, porque no sabe quién es. Su muerte se convierte en un acontecimiento mediático y periodistas se acercan a él para preguntarle cómo era la vida cuando había muerte, cómo era el amor, el sexo, las relaciones humanas, cómo se alimentaban… Ya no queda nada de aquella vida anterior.


En un intento por recordar lo que fue su vida, Nemo Nobody comienza a narrar su historia. O mejor dicho, sus historias. Nemo vivió todas las opciones, tomó todas las decisiones, o al menos en su cabeza. Nos cuenta lo que hubiera sido su vida si… no hubiera perdido el zapato de pequeño mientras corría hacia el tren, si no hubiera caído aquella gota de lluvia sobre el papel, o si no se hubiera estrellado aquel pájaro contra el cristal de su coche…

Tres niñas, tres adolescentes, tres mujeres que se cruzan en su vida. ¿Por qué elegir solo una vida? ¿Y si pudieras vivir todas ellas, tomar todas las elecciones posibles? ¿Y si pudieras vivir tu vida en distintos planos temporales? Solo así podrías saber cuál es la vida que de verdad querías vivir; habiendo conocido las otras también. Nos encontramos por lo tanto con tres Nemos distintos, con profesiones, carácter y aficiones distintas, en tres planos temporales distintos. La historia va saltando de una vida a otra sin una continuidad temporal, aunque de forma acertada. Sin embargo, en algún momento puede llegar a resultar algo confusa y con ciertas repeticiones.

A lo largo de toda la historia la pretensión del director (Jaco Van Dormael) es la de provocarnos una serie de emociones y formular preguntas que se queden en estado latente en nuestras cabezas. Todo ello a través de unas imágenes de gran belleza, acompañadas por una banda sonora muy acorde a cada momento.

Es una historia contada de una forma nada tradicional, en la que se mezcla lo real y lo imaginado hasta confundirnos y no saber qué es lo que realmente ha pasado y qué lo que está dentro de la imaginación del niño o del anciano Nemo. Destruye el concepto de espacio-tiempo para no poner límites a la historia y así poder vivir todas las opciones posibles. Aunque al final, solo una será la elegida.

“No podemos volver atrás, por eso es tan difícil elegir. Tienes que tomar la decisión correcta. Mientras no elijas, todo sigue siendo posible”




jueves, 13 de enero de 2011

Vida

VIDA


Después de todo, todo ha sido nada,
a pesar de que un día lo fue todo.
Después de nada, o después de todo
supe que todo no era más que nada.

Grito ¡Todo!, y el eco dice ¡Nada!
Grito ¡Nada!, y el eco dice ¡Todo!
Ahora sé que la nada lo era todo.
y todo era ceniza de la nada.

No queda nada de lo que fue nada.
(Era ilusión lo que creía todo
y que, en definitiva, era la nada.)

Qué más da que la nada fuera nada
si más nada será, después de todo,
después de tanto todo para nada.


José Hierro, Vida

miércoles, 12 de enero de 2011

No te echo de menos

Con permiso, Señor Serrano...

Después de todo, ya no te echo de menos.
Porque eso es lo que pasa cuando el alma
se acostumbra
a la ausencia de un cuerpo.
Y sólo queda
esa melancolía de los viejos amantes,
cuando apenas consiguen
recordar cómo era
la caricia gloriosa, el temblor delicado
de un vientre, una palabra,
el gusto a la saliva
y esa muerte pequeña de cada madrugada.

Estoy hecho a tu ausencia. Lo mismo que si fuera
la tarea diaria para ganar el beso.
Igual que si estuviera
esperando unos labios sin parada.
Como si entrara en bares
donde sirven
el calor de tu piel con un chorrito
del limón del olvido.
Sabiendo que ya nada ha de juntarnos
el nombre y apellido de tu carne
con el hueso sin letras de mi cuerpo.

Ya no te echo de menos.
Sólo siento
de corazón en cuando
una suave nostalgia,
el miedo a que no seas.
Y entonces te recreo. ¿Cómo era,
tu blusa y tu sonrisa?
Si acaso, sueño mío, en este instante
añoro a una mujer
que no sé si existió. Y que no importa.

Rodolfo Serrano